El sueño es uno de los hábitos más estudiados en longevidad. Dormir entre siete y nueve horas se asocia con menor riesgo cardiovascular y mejor función cognitiva en estudios de población.

Lo que sabemos

La regularidad parece importar tanto como la duración. Acostarse y levantarse a horas similares se asocia con mejores marcadores metabólicos.

Lo que todavía no sabemos

La mayoría de los estudios son observacionales, así que no podemos afirmar causalidad. Aun así, la dirección de la evidencia es consistente.

Primero los hábitos, después todo lo demás.

Si quieres empezar, elige una hora fija para despertar y protégela durante dos semanas.